Se busca un comprador tras el proceso de concurso de acreedores
El Tribunal de Comercio de Nantes dictó la suspensión de pagos del fabricante el 2 de septiembre de 2026. Se ha iniciado un procedimiento para buscar candidatos interesados en la adquisición o en la inversión, con fecha límite fijada para el 14 de septiembre de 2026.
Black Pepper cuenta en Nantes con un equipo de quince empleados y experiencia en la construcción con compuestos de carbono. El astillero trabaja tanto en embarcaciones de recreo semipersonalizadas como en prototipos para regatas de alta mar. Una combinación bastante poco habitual en la industria náutica francesa.
La suspensión de pagos no implica la paralización inmediata de las obras. El procedimiento debe permitir mantener la actividad mientras se estudian las soluciones que puedan garantizar su continuidad. Sin embargo, el plazo para encontrar un comprador es breve, lo que indica que la cuestión de la financiación de la empresa se ha vuelto urgente.
Dos catamaranes de 69 pies en el centro de las tensiones de liquidez
La dificultad está directamente relacionada con el giro que ha dado Black Pepper hacia los multicascos. Según Thomas Brette, que se hizo cargo de la empresa en 2025, la producción de dos grandes catamaranes ha supuesto un coste superior al previsto cuando se elaboraron las estimaciones en 2024.
La situación de Black Pepper pone de manifiesto una dificultad propia de los constructores que trabajan con series pequeñas de alto valor unitario. En una producción industrial a gran escala, una desviación económica en una unidad puede diluirse en un volumen mayor. En unas pocas construcciones semipersonalizadas, esa misma desviación puede tener consecuencias mucho más graves.
Tres barcos IMOCA han contribuido a consolidar otra faceta de la experiencia del astillero
Black Pepper cuenta además con una trayectoria poco habitual en un constructor de veleros de recreo: su experiencia en regatas de alta mar. El astillero de Nantes ha construido tres IMOCA diseñados por Sam Manuard. El primero es L'Occitane en Provence , construido para Armel Tripon y botado en 2020, que hoy en día se ha convertido en Oficina Vallée . Le siguió Iniciativas-Corazón , botado en 2022, y posteriormente por OceansLab Innovations .
Evidentemente, esta experiencia no garantiza la rentabilidad de la fabricación de yates. Las lógicas económicas son diferentes: un prototipo de regata se construye en torno a un programa deportivo y un presupuesto específico, mientras que una embarcación de recreo debe venderse con un margen que permita al astillero financiar su actividad de forma sostenible.
No obstante, constituye un saber hacer identificable para un posible comprador. Las competencias multidisciplinares, las herramientas, los equipos y las relaciones con los arquitectos y los proveedores pueden representar una parte del valor industrial de la empresa, más allá de la propia marca.
La recuperación deberá encontrar un equilibrio entre la continuidad y la reorientación
El futuro propietario de Black Pepper, si es que se encuentra, no solo se hará cargo de una flota de veleros. Tendrá que resolver varias cuestiones al mismo tiempo.
La primera se refiere a los dos C.69 que se encuentran en fase de producción. Su estado de avance, las cantidades que quedan por comprometer y las obligaciones contractuales asociadas serán determinantes a la hora de evaluar la financiación necesaria. Estos datos no son de dominio público.
La segunda se centra en la gama histórica. Antes de atravesar dificultades, la empresa intentaba ampliar sus ventas de monocascos en el extranjero y había participado en varias ferias europeas. Esta actividad constituye la base histórica de Black Pepper y podría representar una vía de continuidad menos alejada del modelo industrial desarrollado desde 2007.
Por último, está la decisión estratégica sobre los multicascos. El C.69 ya forma parte del catálogo del astillero, junto con un C.100 de 30 m. Una posible recuperación podría continuar con esta diversificación, frenarla o reorganizarla. Por el momento, no se ha anunciado ninguna de estas orientaciones.
Todo dependerá del perfil del candidato y de sus recursos. Un industrial que ya cuente con capacidad de producción, de compras o de comercialización no abordará Black Pepper de la misma manera que un inversor financiero o un empresario que desee mantener la obra tal y como está actualmente.
El 14 de septiembre, una primera fecha clave para el futuro de la obra
Por lo tanto, la fecha límite para la presentación de ofertas constituye más bien un primer paso que un desenlace. Permitirá, sobre todo, saber si las competencias, la marca y la cartera de proyectos de Black Pepper despiertan suficiente interés como para atraer a un candidato capaz de aportar los recursos necesarios para la continuidad de la actividad.

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