El gigante estadounidense Brunswick acelera en electricidad, inteligencia artificial y reciclaje

Brunswick ha publicado un informe 2025 (muy) detallado sobre sus actividades industriales y medioambientales. El grupo reivindica una fuerte reducción de sus emisiones de carbono, al tiempo que acelera la automatización de sus barcos y la integración de la inteligencia artificial. Detrás de las cifras, el documento revela sobre todo las transformaciones en curso en la industria náutica mundial.

La electrificación, la automatización, la reducción de emisiones, el reciclado de materiales y la gobernanza medioambiental están adquiriendo tanta importancia como el rendimiento del casco o la potencia del V10.

En su Informe de Sostenibilidad 2025, Brunswick detalla cómo el grupo estadounidense está adaptando sus actividades a estos nuevos retos. El conglomerado, que agrupa a más de 60 marcas, entre ellas Mercury Marine, Sea Ray, Boston Whaler, Simrad, Lowrance y Navico Group, aboga ahora por un enfoque más integrado entre propulsión, electrónica, tecnología digital y gestión medioambiental.

Maniobra automática en el punto de mira

La principal señal enviada por Brunswick se refiere a la autonomía de las embarcaciones de recreo. El lanzamiento del sistema Simrad AutoCaptain ilustra esta tendencia.

El sistema permite realizar maniobras automáticas en puerto, con funciones de atraque, desatraque y desplazamiento a baja velocidad. El sistema combina cámaras, ordenadores e integración directa con los sistemas de propulsión de Mercury Marine.

A diferencia de las simples ayudas a la maniobra ya existentes en el mercado, Brunswick presenta aquí un sistema verdaderamente autónomo, capaz de ajustar automáticamente las trayectorias en función del viento, la corriente o los obstáculos cercanos.

Para los navegantes, este desarrollo responde a un problema claramente identificado: la dificultad de maniobrar en los puertos deportivos modernos, a menudo abarrotados y estrechos. Los propietarios de embarcaciones con motores fueraborda cada vez más potentes buscan ahora soluciones para reducir el estrés en el puerto.

Esta tecnología también allana el camino para una navegación más asistida, sobre todo en los segmentos premium y semiprofesional.

Y detrás de este desarrollo se esconde otra batalla industrial: la del ecosistema cerrado. AutoCaptain trabaja exclusivamente con motores Mercury y pantallas Simrad. De este modo, el fabricante busca una integración completa entre la cadena cinemática, la electrónica y el software.

La reducción de emisiones se convierte en una cuestión concreta

El segundo gran reto del informe es reducir las emisiones de carbono de las actividades y productos industriales.

Brunswick ha anunciado una reducción del 48% de sus emisiones de Alcance 1 y Alcance 2 desde 2022, superando su objetivo inicial del 30%. El Grupo explica esta reducción por varias palancas: recuperación térmica en las plantas de Mercury Marine, optimización energética de las líneas de producción y mayor uso de certificados de electricidad renovable.

En la actualidad, el Grupo declara que el 74% de su consumo de electricidad procede de fuentes de energía renovables.

Pero la realidad sobre el terreno es más compleja. Como era de esperar, la principal fuente de emisiones del Grupo sigue siendo el uso de motores de combustión interna por parte de los clientes. Solo esta categoría representa el 78% de las emisiones de Alcance 3.

Por ello, Brunswick sigue invirtiendo mucho en la optimización de sus fuerabordas térmicos, sobre todo con el lanzamiento del Mercury Verado V10 de 425 CV. El fabricante se centra en la eficiencia y el consumo de combustible más que en un avance tecnológico inmediato.

El informe muestra claramente que la industria náutica sigue ahora una estrategia híbrida: mejorar los motores de combustión existentes al tiempo que se prepara gradualmente para la electrificación.

Los materiales reciclados se abren paso en la construcción naval

El informe también destaca una evolución más sorprendente: la sustitución gradual de la madera por polímero reciclado.

En Lund Boats, varios modelos utilizan ahora paneles de composite fabricados con botellas de plástico recicladas. Estos materiales sustituyen al contrachapado marino utilizado tradicionalmente para suelos, asientos y travesaños. Las ventajas son muchas. Los paneles no se pudren, absorben menos humedad y reducen el peso total de las unidades. Brunswick afirma haber utilizado unos 3,7 millones de botellas de plástico reciclado en su producción de Lund 2025.

La misma lógica se aplica a Thunder Jet, que abandona progresivamente la madera tratada en favor de paneles compuestos reciclables. En sus unidades de poliéster, Brunswick también sigue sustituyendo la balsa por espuma PET reciclada a partir de botellas de plástico. Estas opciones responden a una serie de problemas a los que se enfrenta la náutica moderna: la durabilidad de las estructuras, la reducción del mantenimiento y las crecientes restricciones normativas sobre determinados materiales tratados químicamente.

Pero también responden a una realidad económica: la CPC marina de calidad es cada vez más cara y más difícil de conseguir en determinadas cadenas de suministro.

Reciclar motores y baterías se está convirtiendo en un reto técnico

El informe también detalla el primer trabajo industrial sobre economía circular en el sector náutico. Mercury Marine ha anunciado que ha desarrollado un proceso para recuperar los metales preciosos contenidos en los catalizadores utilizados en los motores de cola MerCruiser. El paladio y el rodio pueden ahora reinyectarse en nuevos catalizadores.

Esta lógica de reutilización también se aplica a las baterías utilizadas en los sistemas de propulsión eléctrica Avator y Mastervolt. Brunswick ya se está preparando para la futura normativa europea sobre la gestión de las baterías de litio mediante la creación de canales de recogida, desmantelamiento y reciclaje. Las cadenas cinemáticas eléctricas e híbridas están aumentando la necesidad de baterías de alta capacidad, en un momento en que Europa está endureciendo sus requisitos en materia de trazabilidad y recuperación de materiales críticos.

Para los fabricantes, la capacidad de gestionar el ciclo completo de la batería se está convirtiendo en algo tan importante como la venta de los propios sistemas de propulsión.

La inteligencia artificial ya está a bordo

Otra novedad clave del informe es la llegada progresiva de la inteligencia artificial al mundo náutico.

Brunswick menciona una serie de aplicaciones que ya se han implantado: asistentes digitales para navegantes, optimización logística, análisis de datos de motores y automatización del sistema de navegación. El sistema FishCast, desarrollado con Simrad y ROFFS, ilustra esta tendencia. La herramienta combina inteligencia artificial y datos oceanográficos para identificar en tiempo real los caladeros más favorables.

El grupo también está trabajando en agentes conversacionales diseñados para ayudar a los propietarios de embarcaciones en el mantenimiento y uso de las mismas. Estos avances reflejan un profundo cambio en la industria náutica moderna. Los grandes grupos ya no se limitan a vender cascos y motores. Ahora desarrollan plataformas digitales capaces de conectar la navegación, el mantenimiento, la cartografía, la asistencia y los datos de los usuarios.

Y esta transformación está acercando poco a poco la industria náutica a la del automóvil conectado.

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