El Grupo Ferretti entra en una nueva fase de su historia industrial. Reunidos el 14 de mayo, los accionistas del fabricante italiano aprobaron la lista presentada por Weichai, que ya es el primer accionista del grupo con el 39,5% del capital. Esta votación pone fin a varias semanas de tensiones internas y provoca la salida de Alberto Galassi, Director General desde 2014.
La marcha de Alberto Galassi marca el fin de un ciclo en Ferretti
Durante 12 años, Alberto Galassi ha acompañado la transformación de Ferretti. Cuando Weichai adquirió una participación en Ferretti en 2012, el grupo italiano atravesaba un periodo difícil tras la crisis financiera mundial y el hundimiento de parte del mercado de grandes yates.
Bajo su dirección, Ferretti recupera un sólido impulso industrial y comercial. Las marcas Riva, Pershing, Itama, CRN, Wally y Custom Line refuerzan su presencia internacional. Los centros industriales italianos siguen siendo el corazón de la producción, especialmente en torno a las cuencas históricas de Emilia Romagna y Las Marcas.
Sin embargo, las relaciones entre Galassi y los representantes chinos llevan varios meses deteriorándose. Según varios medios de comunicación italianos, Weichai criticó a la dirección saliente por ser demasiado independiente del accionista principal. La salida simultánea de dos miembros clave del consejo de administración, Piero Ferrari y Stefano Domenicali, ilustra también la brusquedad del relevo. En sus cartas de dimisión, los dos directivos aludieron a su preocupación por la transparencia del proceso y el funcionamiento del gobierno interno.
Estas salidas debilitan simbólicamente las raíces históricas italianas del Grupo.
El control chino entra en el sector
La segunda cuestión importante es que la adquisición efectiva por Weichai ha reabierto el debate sobre los activos industriales considerados estratégicos en Italia.
Ferretti no sólo construye yates de recreo. El grupo también fabrica unidades de alta velocidad para las administraciones y las fuerzas de seguridad italianas. Esto explica la intervención pública del conglomerado checo KKCG, competidor directo de Weichai en esta batalla de capital.
El grupo de Karel Komarek pide ahora al Gobierno italiano que utilice el mecanismo del "poder de oro", que permite a Roma intervenir en sectores considerados sensibles para los intereses nacionales. Lo que está en juego es tanto industrial como tecnológico. Los grandes astilleros italianos cuentan con una reconocida experiencia en materiales compuestos, equipamientos de alta gama, propulsión e integración electrónica. Estas competencias interesan naturalmente a los inversores internacionales.
En los últimos quince años, varios grupos asiáticos han reforzado sus posiciones en el sector europeo de la náutica de recreo. Los astilleros italianos, durante mucho tiempo familiares o independientes, se están convirtiendo poco a poco en activos mundiales. Y esta evolución preocupa a una parte de la industria transalpina, sobre todo en lo que se refiere a la capacidad futura de mantener centros de decisión en Italia.
Los astilleros italianos siguen siendo fundamentales en la estrategia industrial
A pesar de las preocupaciones políticas, Weichai afirma que quiere preservar la base industrial italiana del grupo. Tan Ning, nuevo Presidente del Consejo de Administración, insiste en la continuidad del modelo vigente desde 2012.
El mantenimiento de los siete centros de producción italianos sigue siendo una cuestión clave para los empleados y subcontratistas locales. Ferretti cuenta con una amplia red regional de proveedores especializados en materiales compuestos, ebanistería, tapicería, sistemas hidráulicos y electrónica marina.
La industria náutica sigue funcionando en gran medida sobre la base de agrupaciones locales. Trasladar estas competencias a otras zonas de producción sigue siendo complejo, costoso y arriesgado para las unidades producidas en pequeñas series.
Pero no se trata sólo de fabricación. En el sector náutico de alta gama, la imagen "Made in Italy" sigue siendo un argumento de venta decisivo. Los armadores buscan tanto la artesanía como un producto técnico. Es precisamente este equilibrio entre industria global e identidad italiana lo que se observará en los próximos meses.
Más allá del caso Ferretti, esta batalla accionarial refleja una transformación más amplia en el sector mundial de los yates. El mercado de los grandes yates sigue siendo boyante, a pesar de las tensiones económicas internacionales. Desde hace varios años, los inversores chinos buscan reforzar su presencia en las industrias europeas del lujo y el ocio de alta gama. Los automóviles, la moda, los hoteles y ahora los yates siguen esta tendencia.

/ 











