Sharrow Engineering une fuerzas con Ford para apoyar su industrialización

La demanda de la hélice Sharrow exige una adaptación industrial. El fabricante americano se apoya ahora en Ford para estructurar su producción. El objetivo es reducir los plazos de entrega y aumentar el ritmo de producción

Ante la creciente demanda, Sharrow Engineering está revisando su organización industrial para acelerar la fabricación de sus hélices de geometría específica.

Aumento impulsado por la demanda

Desde su lanzamiento en 2020, la hélice Sharrow ha experimentado un aumento constante de pedidos. Esta configuración concreta, sin palas abiertas, está diseñada para mejorar la eficiencia y reducir las pérdidas en la punta.

Pero esta arquitectura impone restricciones de fabricación más complejas que las de una hélice convencional. El principal reto es, por tanto, la capacidad de producir en volumen manteniendo una gran precisión dimensional.

Para responder a esta demanda, la empresa ha empezado a aumentar su capacidad industrial, sobre todo en Estados Unidos, con la apertura de un nuevo centro en Michigan.

La elección del moldeo en arena en la fabricación aditiva

La colaboración con Ford se basa en el uso de procesos de moldeo en arena por impresión 3D. Esta técnica permite fabricar rápidamente moldes complejos, adaptados a las formas específicas de la hélice Sharrow.

Tradicionalmente, la fabricación por moldeo llevaba varios meses, sobre todo para el diseño y la producción del utillaje. Con este método, los plazos se reducen a unas dos semanas.

Este ahorro de tiempo se basa en la eliminación de ciertas etapas intermedias y en una validación más rápida de las geometrías. Los equipos trabajaron durante varios meses para adaptar los diseños existentes a este proceso.

Una asociación industrial con Ford

La participación de Ford se refiere principalmente a su experiencia en fabricación aditiva y procesos industriales. El fabricante de automóviles tiene más de 20 años de experiencia en el moldeo en arena en impresión 3D. Esta colaboración ha permitido optimizar la fabricación de moldes e integrar fundiciones locales en el proceso. El objetivo es estabilizar la producción para alcanzar mayores volúmenes

Uno de los efectos directos de esta evolución es el plazo de entrega. Si antes se tardaba hasta 130 días en fabricar una hélice con los métodos tradicionales, ahora el ciclo se ha reducido a unas pocas semanas. Esta reducción facilita la absorción de pedidos y mejora la disponibilidad de los productos en el mercado.

Para las obras y los distribuidores, esto significa una mejor gestión del suministro, sobre todo de productos técnicos de alto valor añadido.

Aplicaciones más allá de la navegación

Aunque la hélice Sharrow se destina principalmente a la industria naval, la tecnología también despierta interés en otros sectores. Los procesos desarrollados en torno al moldeo y la fabricación aditiva pueden transponerse a aplicaciones en movilidad, defensa y energía.

Esta apertura se basa en la capacidad de producir piezas complejas con tolerancias controladas y plazos de entrega reducidos. Con este desarrollo industrial, Sharrow estructura su producción en torno a procesos adaptados a volúmenes mayores, conservando al mismo tiempo las características técnicas específicas de su hélice.

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