Comprar un barco en los Países Bajos, navegar por el Mediterráneo y luego revenderlo unas temporadas más tarde en otro país: la movilidad de los propietarios obliga a los corredores a pensar a escala europea. Ancasta International Boat Sales sigue esta línea al abrir dos oficinas, una en los Países Bajos y otra en Montenegro.
Dos nuevas oficinas en los Países Bajos y Montenegro
Ancasta incorpora Ámsterdam y Montenegro a su red europea, que ahora cuenta con diez oficinas en el continente. La nueva oficina neerlandesa estará a cargo de Sunny de Haan, agente de yates con más de 13 años de experiencia en el mercado náutico de los Países Bajos, nueve de ellos dedicados a los yates a motor. En un primer momento, la actividad se centrará en la intermediación de veleros y embarcaciones a motor.
En Montenegro, la oficina está a cargo del agente de yates Dragan Joli?. Esta implantación sitúa a Ancasta en otra zona de navegación: la del Adriático y el Mediterráneo oriental. Con estas dos nuevas aperturas, el número de puntos de venta de Ancasta en el Reino Unido y en Europa asciende a 24.
Seguir a los propietarios de un embalse a otro
La expansión de la red responde a una evolución del mercado de embarcaciones de segunda mano: una embarcación no tiene por qué comprarse, utilizarse y revenderse en el mismo país.
Para un propietario, esta organización resulta de gran utilidad a la hora de realizar una transacción. El conocimiento del mercado local, la organización de las visitas y el seguimiento de la embarcación requieren una presencia in situ, sobre todo cuando un yate se vende lejos del lugar de residencia de su propietario.
Esta lógica se aplica también al vendedor. Ancasta señala que una embarcación confiada a una de sus agencias puede ofrecerse a través de toda su red. De este modo, la agencia local mantiene la relación con el propietario, mientras que el anuncio se beneficia de una difusión geográfica más amplia.
Pero la eficacia de una red no se mide únicamente por el número de direcciones que figuran en un mapa. También depende de la circulación de los mandatos entre las agencias y de la capacidad de los equipos para gestionar una transacción en la que intervienen varios países.
Port Napoléon tiene su sede en Ancasta, Francia, desde 2004
La expansión anunciada para 2026 no supone la llegada de Ancasta al continente. En Francia, el grupo cuenta, entre otros, con una sede en Port Napoléon desde 2004. La oficina está situada en Port Saint Louis du Rhône, en la península de Mazet, en la desembocadura del Ródano. El entorno portuario desempeña aquí un papel importante. Port Napoléon se extiende sobre un terreno de 13 hectáreas y ofrece posibilidades de almacenamiento y amarre en una región donde la disponibilidad de plazas es un tema recurrente para los navegantes de recreo. El puerto puede acoger embarcaciones de hasta 40 m.
Esta sede francesa proporciona así al corredor una base en la costa mediterránea para las transacciones de embarcaciones nuevas y de segunda mano. Además, permite integrar las embarcaciones confiadas a la oficina francesa en la red comercial más amplia de Ancasta.
Tras Ámsterdam y Montenegro, Ancasta vuelve a fijar su mirada en el Mediterráneo
Las dos aperturas previstas para 2026 no cierran el capítulo de la expansión europea. Ancasta señala que está estudiando otras oportunidades en varios mercados mediterráneos, entre los que cita Grecia, Turquía, Portugal e Italia.

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