K-Ren acelera su industrialización y recauda 1,2 MÂeuros

Ante las crecientes restricciones impuestas a los antiincrustantes biocidas, el sector náutico busca alternativas para limitar el ensuciamiento de los cascos. La empresa de hidráulica K Ren apuesta por una cubierta textil sumergible diseñada para proteger las estructuras vivas sin liberar productos químicos en los puertos. Una operación de recaudación de fondos de 1,2 millones de euros debería permitir ahora a la empresa acelerar la producción y el lanzamiento comercial.

El sector sigue buscando alternativas creíbles a las pinturas antiincrustantes tradicionales. Con el aumento de las restricciones medioambientales, las limitaciones portuarias y el incremento de los costes de carenado, las soluciones para proteger las estructuras habitables se están convirtiendo en una cuestión técnica de primer orden tanto para los navegantes como para los profesionales.

En este contexto, K Ren, con sede en Mauguio, en la región francesa de Hérault, anuncia que ha obtenido 1,2 millones de euros para acelerar su industrialización y reforzar su presencia en el mercado marÃtimo.

Una alternativa textil a los antiincrustantes convencionales

K Ren está desarrollando una cubierta textil sumergida destinada a cubrir los cascos de los barcos atracados para limitar el desarrollo de bioincrustaciones.

El principio se basa en la privación de luz. Al impedir la fotosíntesis y la proliferación de microorganismos, la solución limita la aparición de algas y suciedad sin liberar biocidas en el agua.

La idea es una respuesta directa a los problemas encontrados en los puertos deportivos. Los antiincrustantes convencionales siguen siendo muy utilizados hoy en día, pero su impacto en el entorno portuario está siendo objeto de un escrutinio cada vez mayor en varios países europeos.

Tanto para los gestores portuarios como para los navegantes, la reducción de los vertidos químicos se está convirtiendo gradualmente en una cuestión tanto reglamentaria como medioambiental.

K Ren también esgrime otro argumento muy popular entre los navegantes de barcos de motor: limitar las pérdidas de rendimiento debidas a la suciedad del casco.

Un casco limpio reduce la resistencia hidrodinámica, mejora el planeo y reduce el consumo de combustible. En determinados perfiles de uso intensivo, las ganancias pueden ser rápidamente significativas.

Recaudación de fondos impulsada por el sector náutico

La operación financiera reúne varios perfiles de inversores tanto del sector de la innovación como del marítimo.

El fondo Sud Mer Invest de Banque Populaire du Sud participa en la ronda junto con varios empresarios y business angels, entre ellos Frédéric Mazzella, Alexis Mulliez y Sébastien Lacaze.

Pero uno de los aspectos más interesantes es la campaña participativa que se está llevando a cabo en paralelo con los usuarios históricos de la solución.

Según la empresa, más de 120.000 euros fueron aportados directamente por clientes que ya habían utilizado las cubiertas K Ren durante varias temporadas.

Entre ellos figuran algunos navegantes de alta mar de renombre, como Michel Desjoyeaux, Quentin Vlamynck y Adrien Hardy. Sobre todo, su presencia da una idea del tipo de navegación al que se dirigen: embarcaciones de uso regular, estacionadas a flote durante largos periodos y sensibles al rendimiento del casco.

En los veleros de competición, como en algunos veleros rápidos, unos pocos milímetros de suciedad pueden degradar gravemente el rendimiento a vela.

Industrialización y fabricación francesas

Fundada en 2020, K Ren afirma que fabrica sus fundas en Francia con materiales procedentes del país.

La empresa se propone ahora aumentar su capacidad de producción para seguir el ritmo del crecimiento comercial. Esta fase de industrialización llega en un momento en que el mercado empieza a explorar más seriamente alternativas a los antiincrustantes tradicionales.

El problema va más allá de los yates individuales. Algunos puertos deportivos también intentan limitar la contaminación procedente de las operaciones de carenado y las pinturas biocidas.

La cuestión se vuelve especialmente delicada en cuencas cerradas, zonas de lagunas o puertos con poca renovación de agua.

Sin embargo, las soluciones textiles siguen enfrentándose a una serie de retos técnicos. La implantación en los puertos, la adaptación a las diferentes formas de los cascos, la resistencia al paso del tiempo y la gestión de los cabos de amarre y los apéndices exigen ajustes para adaptarse a cada embarcación.

El modelo de negocio también depende en gran medida del coste de fabricación y de la duración real del uso durante varias temporadas.

La normativa obliga al sector a evolucionar

La evolución de la normativa europea es uno de los principales motores de este tipo de tecnología.

Las restricciones progresivas de determinados biocidas utilizados en los antiincrustantes ya están incitando a varios agentes del sector náutico a anticipar nuevos métodos de protección de las estructuras vivas.

Y no sólo el sector náutico se enfrenta al problema. Los buques comerciales ligeros, las unidades de servicio portuario y algunas flotas de chárter también están empezando a considerar estas soluciones alternativas.

El reto sigue siendo el mismo: mantener una eficacia suficiente contra las incrustaciones limitando al mismo tiempo las restricciones de funcionamiento.

En este contexto, las próximas temporadas serán sobre todo la ocasión de comprobar si las soluciones textiles pueden imponerse realmente a gran escala frente a los sistemas antiincrustantes convencionales.

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