En el mundo del equipamiento náutico, algunas empresas han sobrevivido a las décadas sin hacer ruido, pero con paso firme. TREM, por Trecciatura Emiliana, es una de esas empresas que ha crecido por etapas, al ritmo de las necesidades de las embarcaciones y los cambios en la industria náutica. Su historia comenzó lejos de las grandes cuencas náuticas, en un garaje de la región de Bolonia.
Los orígenes de una empresa artesanal
El 9 de febrero de 1968, Franco Marzaduri funda Trecciatura Emiliana en Ozzano dell'Emilia, a las afueras de Bolonia. El negocio inicial fue modesto. La empresa fabricaba tensores para bicicletas y portaequipajes de automóviles. El trabajo era artesanal y se centraba en el dominio del trenzado y los materiales.

Rápidamente, la producción se trasladó a las cuerdas. A principios de los años setenta, las industrias de la vela y la náutica surgieron como salidas naturales. Las primeras cuerdas para uso náutico salieron del taller. Esto marcó la entrada gradual de TREM en el sector náutico.
De las cuerdas al equipo de a bordo
A lo largo de los años, la empresa fue ampliando sus instalaciones de producción. En 1975, se crearon nuevos locales para seguir el ritmo del aumento del ritmo de producción. En 1982, se inauguró la primera planta industrial a gran escala. La lógica estaba cambiando. Ya no se trataba sólo de producir, sino de organizar una gama y una capacidad industrial coherente.

Al mismo tiempo, la gama se amplía. Junto a los cabos, TREM desarrolla accesorios náuticos para el equipamiento de las embarcaciones. Desde herrajes y equipos de seguridad hasta instrumentación, accesorios de cubierta y componentes de motor, la empresa está construyendo poco a poco un amplio catálogo dirigido tanto a los navegantes de recreo como a los profesionales.
Industrialización gradual y controlada
La historia de TREM ha estado marcada por una expansión gradual. Se crearon nuevos talleres, sobre todo de moldeo de plásticos y logística. Los equipos técnicos se especializan y los procesos se estructuran para responder a las exigencias de la náutica moderna.

En la actualidad, TREM opera en más de 20.000 m² de espacio industrial. El catálogo incluye miles de referencias. Esta organización nos permite responder a una amplia gama de volúmenes, manteniendo al mismo tiempo un estrecho control sobre la calidad y la coherencia de los productos.
Presencia más allá del mercado italiano
Aunque la base italiana sigue siendo central, TREM ha ido dirigiendo gradualmente su atención a la exportación. Hoy en día, los productos de la marca se pueden encontrar a bordo de barcos que navegan por el Mediterráneo, así como en muchos puertos fuera de Europa.

Esta presencia internacional se basa en una combinación de factores. Una amplia gama de productos, capaz de cubrir muchas necesidades a bordo. Una producción fiable. Y una imagen asociada al Made in Italy, percibida como garantía de fiabilidad y continuidad.
Seguir evolucionando sin romper con la historia
Más de medio siglo después de su creación, TREM sigue desarrollándose sin renegar de sus orígenes. El camino recorrido desde nuestro garaje de Ozzano dell'Emilia ilustra una trayectoria hecha de adaptaciones sucesivas, más que de rupturas repentinas.
En un sector náutico sujeto a ciclos económicos a veces inestables, esta capacidad de construir a largo plazo sigue siendo una ventaja. Tanto para los profesionales como para los navegantes, TREM encarna un tipo de fabricante de equipos discreto pero firmemente arraigado en el panorama náutico europeo e internacional.


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