El mantenimiento de un portacontenedores que opera en el Mar Rojo tiene poco en común con el de un elevador de buques instalado en un puerto del Océano Índico. Sin embargo, estas dos actividades comparten ahora problemas comunes: centralizar la información técnica, supervisar las operaciones, controlar los costes y cumplir unos requisitos reglamentarios cada vez más estrictos.
BoatOn prosigue su expansión en este ámbito, con dos nuevos contratos firmados con el Grand Port Maritime de La Réunion y la Djibouti Shipping Company.
Por qué el mantenimiento se está convirtiendo en una cuestión estratégica para los puertos
El Grand Port Maritime de La Reunión ocupa una posición especial en el Océano Índico. Situado en las rutas que unen Europa, África y Asia, concentra varias actividades marítimas importantes: comercio, defensa, pesca, reparación naval y cruceros.
Como parte de su programa de modernización digital, el puerto sigue digitalizando sus operaciones a través de su estrategia Smart Port.
Una de las instalaciones es el dique Titán, considerado el mayor elevador de buques de Francia. Con una longitud de 120 metros, una anchura de 32 metros y una capacidad de elevación de 4.600 toneladas, desempeña un papel central en las actividades de mantenimiento naval de la región.
Para este tipo de instalaciones, la gestión técnica es un reto constante. Cada intervención debe documentarse, planificarse y archivarse para garantizar la disponibilidad de los equipos y la seguridad de las operaciones.
¿Cómo centralizar el mantenimiento de infraestructuras complejas?
Uno de los principales retos a los que se enfrentan las infraestructuras portuarias es la dispersión de la información. El historial de servicio, la gestión de existencias, los pedidos de piezas de recambio, los documentos reglamentarios y el seguimiento de las inspecciones técnicas suelen estar repartidos entre varias herramientas o soportes.
Los equipos de Dock Titan utilizan BoatOn Book como plataforma de coordinación. El software sirve para planificar las operaciones de mantenimiento, hacer un seguimiento de las piezas de repuesto y gestionar la documentación.
Para los responsables técnicos, el principal objetivo es mantener una trazabilidad completa de los trabajos realizados en los equipos, cuya indisponibilidad puede tener importantes repercusiones en la actividad portuaria.
La marina mercante se enfrenta a crecientes restricciones reglamentarias
El segundo contrato se refiere al Africa Sun, un portacontenedores operado por Djibouti Shipping Company y fletado por CMA CGM.
El buque realiza viajes regulares de ida y vuelta entre Yibuti, Sudán, Arabia Saudí, Somalia y Kenia, en una zona marítima sometida a importantes limitaciones operativas. A bordo, la digitalización responde a necesidades distintas de las que se plantean en un puerto.
Los armadores deben garantizar el control del mantenimiento de los equipos, la gestión de la tripulación, el cumplimiento de las normas internacionales de seguridad marítima y la normativa social aplicable a la gente de mar.
En este contexto, la sustitución del cuaderno de bitácora en papel por una solución digital suele ser el primer paso de una transformación más amplia de los procedimientos a bordo.
Cumplimiento ISM, MLC y gestión de tripulaciones: obligaciones cada vez más onerosas
La normativa marítima internacional impone a los armadores un gran volumen de seguimiento administrativo.
El Código ISM (International Safety Management) exige una documentación rigurosa de las operaciones de mantenimiento y los procedimientos de seguridad. El MLC (Convenio sobre el Trabajo Marítimo) establece las condiciones de trabajo de la gente de mar, incluidos los periodos de descanso y las horas de servicio.
El software desplegado en el Africa Sun centraliza estas distintas obligaciones a través de varios módulos dedicados al mantenimiento, las compras, los certificados reglamentarios y la gestión del personal.
El acceso compartido entre la tripulación de a bordo y los equipos de tierra es también un elemento importante en el funcionamiento del armamento moderno, donde la circulación rápida de la información se está convirtiendo en algo esencial.

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